Implementar la creación de compost permite reducir las emisiones de gases de efecto invernadero respecto a sistemas de manejo de residuos orgánicos basados en la incineración o la descomposición en vertederos. Una forma de beneficiarse de estas labores de compostaje al alcance de los ayuntamientos es establecer composteras municipales donde se crea abono que bien puede ser utilizado exclusivamente por los servicios de zonas verdes del ayuntamiento o compartido con la ciudadanía. Corporaciones municipales como Valladolid o Vitoria-Gasteiz han experimentado con estos modelos para reducir sus emisiones climáticas.