Los aparcamientos disuasorios, zonas de estacionamientos de vehículos de combustión diseñadas para convencer a la ciudadanía a aparcar el coche y utilizar otro tipo de movilidad (por ejemplo, antes de llegar a una zona peatonalizada) permiten favorecer el transporte independiente de los combustibles fósiles. Ayuntamientos como Cornwall, tras constatar la necesidad de crear aparcamientos disuasorios para las personas que se desplazan al centro del municipio a trabajar, han conjugado estos estacionamientos con líneas de transporte público hacia la ciudad.