Organizar formas de intercambias productos en buen estado entre la ciudadanía es una manera de crear espacios de socialización y de extender la vida útil de los objetos. Lo que permite evitar la producción de nuevos bienes y su impacto medioambiental. Corporaciones municipales como Grenoble (Francia) han establecido estas zonas de intercambio, con el doble objetivo de crear comunidad y mejorar el impacto climático local.