Este es delicado. Aunque en la actualidad existen múltiples formas de proceder, generalmente se ofrecen solamente dos: el entierro o la incineración. La incineración supone una enorme descarga de gases de efecto invernadero y hay un creciente interés por fórmulas de tratamiento más respetuosas con el medioambiente. Un ayuntamiento puede promover y facilitar el uso de métodos alternativos. Hay opciones intensas en tecnologías sofisticadas que tienen menor impacto que la incineración, como la hidrólisis alcalina, pero también hay otras más naturales, en los que se recurre a la descomposición lenta y paulatina. Por ejemplo, ciudades como Grenoble (Francia) promueven este tipo de entierros naturales para reducir el consumo energético.