Los ayuntamientos pueden tomar un papel proactivo en la constitución de comunidades energéticas. Esto implica ser el principal agente promotor y hacerse cargo de las tareas burocráticas, construir la red de potenciales miembros de la comunidad y gestionar toda la información durante el proceso. Esto cubre carencias puntuales de liderazgos autónomos y alivia los costes (a veces insalvables) de poner en marcha un proyecto de este tipo. Ayuntamientos como Puente La Reina-Gares en Navarra han sido capaces de abrir y liderar exitosamente procesos participativos para construir comunidades energéticas, impulsando la transformación del consumo eléctrico municipal.