Restaurar y renaturalizar ecosistemas acuáticos permite aumentar la biodiversidad acuática, crear paisajes más atractivos y aumentar la superficie de flora de rivera capaz de captar emisiones de gases de efecto invernadero al tiempo que se evitan las emisiones por cambio de uso de suelos. Ejemplos de este tipo de actuaciones pueden ser encontrados en ayuntamientos como Madrid. Donde se acometió la renaturalización de la ría del parque Juan Carlos I. De igual manera, ayundamientos como el de Alicante han optado por crear una parque de inundación renaturalizado conectado con la red ciclista municpal, que permite capturar emisiones de carbono y ofrecer una oferta de ocio activo descarbonizado.