Dar una segunda vida a los espacios bajo pasos elevados permite aumentar la oferta de servicios a la ciudadanía al tiempo que se aprovecha infraestructuras existentes y se evita la construcción de nuevos edificios. Ayuntamientos como el de Miami (Estados Unidos) han optado por reacondicionar el espacio bajo sus pasos elevados de metro y tranvía para crear zonas verdes con ofertas de ocio descarbonizado.