El Municipio de Barcelona ha avanzado posiciones en la reducción de su impacto climático en el terreno de la alimentación. A través de su Instrucción de Compra Pública Alimentaria, la corporación municipal ha establecido para su compras públicas criterios medioambientales como la reducción de la proteína de origen animal, la priorización de las cadenas cortas de distribución o el uso de alimentos provenientes de agricultura agroecológica.