Desde el punto de vista climático, el mejor modelo de transporte es aquel que minimiza el desplazamiento. En este sentido, una planificación inteligente del tejido municipal que facilite estilos de vida de proximidad puede ser de gran ayuda.
Entre las medidas encaminadas en esta dirección encontramos esfuerzos por revitalizar la vida local, mejorando las opciones de ocio y comercio en la zona o la descentralización de los servicios públicos. También la digitalización de prácticas cotidianas puede contribuir a reducir sustancialmente los desplazamientos, como el trabajo remoto o la posibilidad de realizar procedimientos burocráticos online.