Varios ayuntamientos y entidades locales de Navarra y el País Vasco han colaborado para reaprovechar su infraestructura y patrimonio con el objetivo de promover la movilidad y el turismo sostenible. Han reutilizado unas vías férreas abandonadas por las que viajaba el ferrocarril vasco-navarro, que realizó su último recorrido en 1965. En ellas han habilitado una vía verde para peatones y bicicletas. Estas medidas ayudan a aprovechar construcciones ya existentes y promover el transporte y el esparcimiento sostenible.