Los carriles compartidos por ciclistas y peatones son espacios viales destinados a ambos grupos, promoviendo la convivencia y seguridad entre bicicletas y peatones. Estos espacios ofrecen una alternativa sostenible al transporte motorizado, alentando el uso de la bicicleta y el transporte a pie como formas de desplazarse que no son dependientes de los combustibles fósiles. Ciudades como Esmirna (Turquía) han implementado este tipo de vías de una manera reseñable.