Con el fin de reducir la cantidad de vehículos de combustión que transitaban en el centro y la congestión que generaban, el gobierno local de Bodmin (Reino Unido) modificó el sentido y la velocidad máxima permitida en sus calles. Esta medida estratégica consiguió reducir la cantidad de coches y motocicletas en las zonas céntricas, ayudando a reducir la contaminación sonora y las emisiones de CO2. Además de apaciguar el tráfico, esta acción propició un espacio más tranquilo para los residentes de Bodmin y el comercio local.