El apaciguamiento del tráfico implica la implementación de estrategias para reducir la velocidad y el volumen de vehículos en áreas urbanas, priorizando la seguridad de peatones y ciclistas, así como la calidad del entorno. Esta medida busca disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero al promover un uso más eficiente del transporte y reducir la congestión vial, lo que resulta en una menor huella de carbono. Además, una de las principales ventajas de estas medidas es que incentivan el desplazamiento a pie o en bicicleta al hacer de la ciudad un espacio más seguro para estos desplazamientos. Ayuntamientos como Bodmin (Reino Unido) han apostado por estas estrategias para reducir su huella de carbono.