Dentro de sus estrategias de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero y mejora de la calidad del aire, la ciudad de Grenoble pusó en marcha una Zona de Bajas Emisiones en el centro de la ciudad. Esta zona restringe el tráfico fundamentalmente a los desplazamientos a pie, en bicicleta, patinete y transporte público. Por supuesto, hay algunas excepciones, como el paso de automóviles privados de residentes, el personal público de seguridad y mantenimiento urbano o la carga y descarga que dure como máximo 20 minutos. Es una de las Zonas de Bajas Emisiones más grandes de Francia contando con 30 km cuadrados.