Las campañas de educación ambiental permiten cultivar valores, actitudes y saberes que dan a conocer la importancia del medio y de la acción ciudadana para cuidar del mismo. Estas campañas son fundamentales para promover la adopción de prácticas sostenibles, el consumo responsable y la reducción de la huella de carbono. Aunque el impacto de las campañas no sea ni directo ni inmediato; al aumentar el conocimiento y la conciencia pública sobre la importancia de preservar el medio ambiente, se logra un cambio de actitudes y comportamientos hacia estilos de vida más respetuosos con el entorno. Por ello, varias corporaciones municipales como Santiago de Cali (Colombia) o Torrelodones han hecho hincapié en este tipo de políticas.