Apostar por materiales reciclados y reacondicionados permite evitar consumos superfluos y sus impactos ambientales. En este sentido, ayuntamientos como el de Barcelona cuentan con una larga tradición de priorizar en su consumo bienes como el papel reciclado. De igual manera, con el fin de evitar la creación de basura electrónica y la extracción de nuevos materiales, el ayuntamiento de Portland (Estados Unidos) prioriza el uso de materiales electrónicos de segunda mano y reacondicionados.