El ayuntamiento de Barcelona lleva desarrollando medidas para hacer que las actividades del ayuntamiento tengan un menor impacto ambiental. Por ejemplo, la corporación municipal se comprometió en 2015 a comprar únicamente papel 100% reciclado y desde 2002 lleva a cabo recogida selectiva de residuos en el ayuntamiento. En 2017, el ayuntamiento terminó por elaborar una guía de contratación pública sostenible y socialmente responsable, que establece criterios relativos a: alimentación, electricidad, elementos de comunicación, equipos informáticos, madera, mobiliario de oficina, proyectos de obras, eventos, papel, limpieza, recogida selectiva de residuos, productos textiles y vehículos. Los distintos proyectos sujetos a concurrencia competitiva obtienen puntuaciones más altas al introducir aspectos de cuidado medioambiental y social en sus propuestas. Por ejemplo, en el campo de la alimentación se premian aquellos proyectos que utilicen alimentos agroecológicos o que incluyan mejoras de eficiencia energética en su cocinado.