Una medida modesta pero fundamental en la lucha contra el cambio climático es la habilitación y fomento del desplazamiento a peatonal. No sólo esta forma de desplazarse evita emisiones de gases de efecto invernadero al basarse en la energía humana, sino que ayuda a fomentar estilos de vida activos y saludables que reducen el riesgo de enfermedades cardiovasculares.
El fomento de este tipo de movilidad activa puede tomar formas diversas y creativas. Los ayuntamientos y las organizaciones de la sociedad civil pueden poner en marcha campañas explicativas de los beneficios de la movilidad activa o servicios de acompañamiento a escolares a su centro de estudios.
Además de este tipo de acciones en clave de educación y concienciación, es importante hacer de este tipo de desplazamiento una opción segura y atractiva para la ciudadanía. Por ejemplo, implementando peatonalizaciones (tanto parciales como completas), ampliando aceras, pacificando el tráfico o eliminando barreras arquitectónicas.