Para apoyar a los actores locales de la alimentación agroecológica y/o de proximidad, una pieza clave es garantizar que estos puedan tener espacios donde desarrollar sus actividades. Los ayuntamientos pueden ceder zonas para cultivar o lugares de reunión y/o venta. De esta manera, corporaciones municipales como la de Nashville (Estados Unidos) han cedido zonas verdes, compuestas de parques degradados que el ayuntamiento no era capaz de mantener, a asociaciones cívicas para ponerlas en cultivo agroecológico. De una manera similar, el ayuntamiento de Atlanta (Estados Unidos) cedió a la asociación civil AgLanta zonas de parque público para crear bosques comestibles que prescinde de productos de síntesis. Algo también replicado por el ayuntamiento de Madison (Estados Unidos), que también ha prestado espacios para la creación de huertos urbanos de proximidad.