Crear ciudades y pueblos donde se evite el efecto de las islas de calor o se incorporen refugios térmicos, zonas con superficies verdes o fuentes que refrescan el ambiente, ayuda a incentivar la vida pública y disminuir la demanda de energía de los hogares para climatizar sus edificios. Los ayuntamientos pueden optar, como es el caso de Bilbao por crear redes de refugios térmicos en espacios ya existentes, crear más zonas verdes como es el caso de Esmirna (Turquía) o apostar por arquitectura verde como el ecobulevar de Vallecas o la infraestructura verde de Liverpool (Reino Unido).