Según datos recogidos en el sexto informe del IPCC (2022), las principales emisiones de gases de efecto invernadero (GEI) vinculadas a la gestión de los residuos se producen por los procesos de incineración y por su descomposición en vertederos. Sin embargo, también se producen emisiones de GEI en otras etapas del proceso, como el transporte e, incluso, en el reciclado, pues siempre es necesario el uso de energía.
Reducir la generación de residuos es la mejor forma de contribuir a la lucha contra el cambio climático en este aspecto. Pero no siempre es posible. En ese caso, gestionar inteligentemente los residuos nos permite reducir las emisiones de GEI asociadas con su tratamiento y con la demanda de nuevos recursos.
Los ayuntamientos cuentan con competencias en materia de gestión de residuos sólidos, permitiendo crear sistemas de valoración más circulares. Además pueden recurrir a técnicas de comunicación para promover un consumo ético entre la ciudadanía. Destacan actividades como el fomento de la reparación y un consumo con menos residuos.
En nuestra lista de acciones potenciales encontrarás medidas diversas, como fomentar la reducción del consumo superfluo y hacer más eficientes el necesario, mejorar los procesos de recogida y selección, limitar el uso de incineradoras y vertederos o promover a la reparación buscando alargar la vida útil de los productos.
Referencias