Replantear la ordenación y planificación territorial es un aspecto clave para que las ciudades y pueblos avancen posiciones en la lucha contra el cambio climático. Se trata de diseñar una planificación urbanística que ordene la vida pública en el territorio (uso de los espacios, servicios, tráfico, etc.) en consistencia con la necesidad de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero.
En esta categoría incluimos medidas que pueden afectar a la ordenación del espacio en dimensiones diversas, como por ejemplo el establecimiento de criterios de sostenibilidad en el plan de ordenación o el uso de estrategias para la pacificación y disuasión del tráfico motorizado.